Miami._ La ciudad de El Doral atraviesa una crisis comercial sin precedentes marcada por calles desiertas y una paralización económica que evoca el escenario de un pueblo fantasma.
Esta drástica transformación responde al pánico generado entre la numerosa comunidad venezolana, pilar fundamental del dinamismo empresarial y laboral en la zona, tras la intensificación de las redadas y controles vehiculares por parte del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).
El ice causa terror en la comunidad venezolana
El temor a posibles detenciones e intercepciones en las vías públicas ha forzado a miles de residentes a resguardarse en sus hogares, evitando conducir, asistir a sus puestos de trabajo o llevar a sus hijos a las escuelas.
Como consecuencia directa de esta ausencia masiva de clientes y trabajadores, reconocidos locales de comida, panaderías y comercios propiedad de inmigrantes venezolanos reportan pérdidas de hasta el 40 % en sus ingresos, viéndose obligados a reducir sus horarios o a cerrar sus puertas de manera definitiva.
No se salva nadie ni siquiera los pequeños comerciantes
Las cadenas de distribución y pequeños emprendimientos enfrentan inventarios estancados mientras la incertidumbre sobre el estatus migratorio continúa impactando el consumo diario en todo el sector.
Ante este complejo panorama, líderes locales y gremios económicos manifiestan su profunda preocupación por el deterioro del tejido empresarial hispano y llaman a encontrar soluciones operativas para reactivar la vitalidad económica de la región.
Hoy se cumplen 25 años del atentado a las Torres Gemelas
