BOGOTÁ — La severa crisis humanitaria desatada por el potente sismo de magnitud 7,4 que sacudió a Colombia, y que ya se cobra más de 300 vidas, ha desencadenado una intensa tormenta política en el capitalino Congreso de la República.
El foco de la controversia recae sobre el ministro de Vivienda, Jaime Andrés Beltrán, tras la difusión de una serie de fotografías que lo muestran en compañía de su familia en las playas de Santa Marta, justo en los momentos más críticos del despliegue de ayuda nacional.
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La divulgación de las imágenes ha desatado una oleada de indignación entre las comunidades damnificadas y diversos sectores del poder legislativo, quienes consideran inaceptable la ausencia del jefe de la cartera encargada de liderar la reconstrucción y la atención del déficit habitacional causado por la tragedia.

Frente a la creciente presión mediática y los constantes pedidos de renuncia presentados por bancadas opositoras e independientes, Beltrán salió al paso de las críticas rechazando que se tratara de un periodo de descanso, argumentando que correspondía a un encuentro relámpago con sus allegados y defendiendo el trabajo de su despacho durante la contingencia.
Pese a admitir el malestar generado y ofrecer disculpas públicas a las familias afectadas que se sintieron agraviadas por el episodio, el alto funcionario sostuvo con firmeza que se mantendrá en el cargo para coordinar las labores operativas sobre el terreno.
Entretanto, la tensión institucional escaló de manera vertiginosa en las instalaciones parlamentarias, donde varios congresistas ultiman los detalles para radicar formalmente una moción de censura y convocarlo a un debate de control político con el objetivo de exigirle un balance detallado de la gestión de la emergencia.

